2018
“Winter is coming”.
Las bienvenidas, una vez llegas a estos lugares remotos del planeta, nunca decepcionan, son experiencias aseguradas. Es lo que nos ocurrió para llegar del aeropuerto al centro de la ciudad. Aquí cuando hace mal tiempo cortan las carreteras a todo vehículo que no sea un medio de transporte oficial, como por ejemplo, los autobuses de la urbe. Lo hacen para que no haya accidentes de tráficos, así y todo, hubo una colisión de tres o cuatros vehículos.
El objetivo con este viaje era conocer la periferia de Norilks, Oganer, un barrio residencial con algunos edificios abandonados que está a tan sólo 7 kilómetros del centro de la ciudad.
Pero antes de continuar, ¿qué sabemos de esta ciudad? La joven metrópoli de Norilsk fue fundada en 1920, pero con estatus de ciudad desde 1953. Está muy arriba, a unos 300 kilómetros al norte del círculo polar, 3.000 al nordeste de Moscú y es la ciudad de más de 100.000 habitantes más al norte del planeta. Las temperaturas mínimas pueden llegar a alcanzar en invierno más de 52 grados bajo cero y, a veces, records de hasta 64, que combinado, por ejemplo, con vientos 40 metros por segundo produce una sensación térmica como si estuviéramos a menos 118 grados. Si pones el nombre de esta ciudad en cualquier buscador de internet, la mayoría de la información que encontrarás es sobre su contaminación, lo más repetido es que Norilsk es la ciudad más contaminada del mundo por su gran actividad industrial metalúrgica. Pero esto es meridianamente falso, como casi cualquier información que viaja por internet y es repetida y coreada hasta la saciedad.
La ciudad de Norilsk prácticamente existe gracias a la compañía de minería MMC Norilsk Nickel, la responsable del empleo y riqueza de la ciudad con más del 50% de la fuerza laboral de la ciudad.
Aquí la gente hace una vida normal, pero no esperes mucha gente en la calle tomando cerveza o en un velador, nada de eso. La gente hace la compra, va al trabajo; los niños a las escuelas, también hacen esquí de fondo; y todos se divierten en sus casas, ríen, charlan, beben, escuchan música; también hacen su propia comida, y eso sí, se levantan muy temprano. El concepto de vida occidental tal y como nosotros la concebimos nada tiene que ver con el de esta gélida ciudad, que rara vez se tira a la calle, y cuando lo hace es para celebrar la llegada de la larga noche polar o algo de corte patriótico. Pero en el centro de la ciudad, al igual que en cualquier ciudad del planeta, hay cines, teatros y supermercados, sí en plural, y con productos algunos muy, muy caros, ya que la logística para poder traerlos a la ciudad es muy compleja. La forma de transportar estos alimentos es a través de rompehielos o avión, y algunos alimentos sólo por aire, ya que el extremo frío del exterior es mayor que el del interior, y algunas hortalizas se mantienen mejor dentro de la aeronave. Todo esto a diferencia de la cerveza, un producto local del que se sienten muy orgullosos.
El destino de alojarme en casa de Yulia, una monitora de esquí de 29 años, y Maxim, un bombero de 30, me ayudo a comprender mejor como vive un ciudadano de remota zona. Por ejemplo, muchos de los trabajos de estas zonas inhóspitas del extremo Norte del ártico ruso, por el clima extremadamente adverso, tienen increíbles beneficios, como por ejemplo, vacaciones extras o pagadas, beneficios por discapacidad, beneficios de vivienda y beneficios de jubilación. Por ejemplo, a Maxim le faltaba tan sólo unos 5 años para dejar de trabajar, y con tan sólo 30 dedicarse a vivir, tener hijos y disfrutar de la vida en pareja. ¿Quién no firmaría eso?: 15 años de trabajo en vida.
Pero nada es gratuito, y además del extremo frío, lo peor que llevan es cuando el sol nunca se pone tras el horizonte desde finales de mayo hasta finales de julio, o al contrario, cuando se sumergen en la noche polar durante 45 días. El desgaste psicológico y la rápida adaptación a estos cambios es terrible. Durante el invierno es muy habitual que la gente almacene comida en containers alrededor del barrio, o en su propia casa, que algunas llegan a tener hasta un frigorífico y dos arcones para congelar comida y especialmente verdura.
Camera: Canon 5D Mark II. Lens: Canon EF Serie L 24-70 mm 1:4 IS USM and Yashica ML 50mm f/1.4. Editing: Adobe After Effects CC 2014 with Warp Stabilizer VFX. Color grading: Magic Bullet Film. Executive producer: Miguel A. Julián Music: All is not lost by Tony Anderson. Father’s Land by Jordan Critz. Beacon and Born (Feat. meaning Machine) by Roary.
Cuando le pregunté a Maxim cómo se puede vivir con estas temperaturas tan extremas, el me respondió, como puedes tú vivir con 45 grados, sonrío y siguió preparando la comida para sus perros. Fuera seguía nevando.1
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1 «Norilsk: «Badator negua.» es un artículo escrito para el periódico Berria, en la edición del 26 de junio de 2019.
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