2024
Cuando los vivos comparten
techo con los que ya no están.
Sin embargo, los tentáculos de la avaricia son muy largos, y prueba de ello es la historia sobre el lugar al que viajamos: La Ciudad de los Muertos en El Cairo, una vasta necrópolis que ha sido hogar no solo de los muertos, sino también de muchos vivos. Situada bajo las colinas de Mokattam, justo fuera de las murallas históricas de El Cairo y cerca de la Ciudadela, esta necrópolis se extiende a lo largo de 6,4 kilómetros. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Qarafa es un espacio sagrado y a la vez un refugio para quienes no tienen otro lugar donde vivir.
A lo largo de la historia, La ciudad de los Muertos ha sido lugar de descanso tanto de población común como de la élite de El Cairo. La historia de esta región se remonta a la fundación de la ciudad primitiva de Fustat en el año 642 d.C. Sin embargo, fue durante la era mameluca cuando alcanzó su máximo esplendor, destacándose por su prestigio y monumentalidad. Aunque la historia de compartir la vida con los muertos viene de lejos —por ejemplo, ya trabajadores cuyas profesiones estaban vinculadas a los cementerios vivían en la necrópolis—, el caso más anecdótico fue el ocurrido a partir de finales del siglo XIX y, sobre todo, el siglo XX.
En ese periodo, la intensa urbanización de El Cairo y la escasez de viviendas provocaron que un gran número de personas no tuvieran más remedio que ocupar mausoleos y tumbas, adaptándolos como viviendas improvisadas. Aunque actualmente, estos okupas de tumbas formen parte relativamente reducida de la población cairota, su presencia es un evocador enorme de la presión habitacional en las grandes ciudades. Las tumbas, que originalmente se construyeron para honrar a los muertos, se han convertido en espacios vitales para los vivos.
Alejada del bullicio turístico de pirámides y momias, La Ciudad de los Muertos se erige como un territorio "prohibido" no solo para turistas, sino también para los propios habitantes del centro de la ciudad. Sus residentes se muestran reticentes, difíciles de retratar y de obtener información que nos permita comprender su situación. Continuamente nos manifiestan que no quieren que demos al mundo una imagen de que viven infelices entre los muertos. Pero hoy, la historia se repite: enfrentan una nueva amenaza significativa debido a proyectos urbanísticos impulsados por el gobierno egipcio. El plan más controvertido es la construcción de una autopista que implicará la demolición de antiguos mausoleos y tumbas, y que tiene como objetivo conectar el centro de El Cairo con la nueva capital administrativa, afectando así a los miles de personas que ahora viven asentadas allí.
Una vez fuera de este territorio distópico, donde vivos y muertos conviven, la reflexión que nos queda es que la historia de Qarafa se repite en cada país, cada ciudad y cada barrio del planeta. Es la lucha global por la dignidad de un techo que nos proteja, el derecho fundamental a una vivienda digna. Una antigua batalla que enfrenta los derechos de las personas más vulnerables contra los intereses económicos de aquellos que lo pueden todo, incluso obligarte a vivir con tus espíritus.
Desde el vacío de una ventana en una casa derruida, se observa la extensión de la Ciudad de los Muertos, un testimonio de la historia y la lucha diaria contra la modernización que amenaza con borrar su legado.
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Crónica escrita para DiarioRed el 19/10/24.
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