2019
“La peregrinación que
desconoce occidente.”
Estos días no son menos importantes que los de Ashura, festividad religiosa islámica, sobre todo celebrada en el ámbito del chiismo, que se celebra en el décimo día del mes de muharram, primero del calendario lunar islámico. Arbaín es significativo por muchas razones, la principal es que Ahlul Bait volvió a la tierra de Karbalá y realizó la visita a Husáyn; así como a la familia leal y los amigos que ofrendaron su vida por la causa del islam.
Arbaín es la conmemoración de los 40 días después de los trágicos acontecimientos de Kerbala, donde el Imam Husáyn y sus seguidores fueron asesinados.
Pero volviendo a Arbaín, poco se sabe —o al menos de eso se quejan los más de 15 millones de peregrinos venidos de todo el mundo—, de una de las observancias religiosas más importantes y multitudinarias del mundo después del festival de Kumbh Mela, en India, que se celebra cada 12 años con unos 40 millones de peregrinos aproximadamente. Por lo cual Arbaín está considerada la reunión más grande que se celebra anualmente.
Aunque la gran mayoría de los peregrinos son musulmanes de la rama chií, en la peregrinación se encuentran, no sólo sunís, sino también católicos, ortodoxos, y otras religiones. Miles y miles de banderas de todos los países del mundo y un rio de millones de personas vestidas de negro, aproximadamente durante cuatro días, atraviesan el desierto en dos caminos. El principal y más multitudinario, el pegado a la carretera principal que va desde Nayaf hasta Kerbala, y el segundo, el pegado al Éufrates. Recorrido este último que se utilizaba, sobre todo, cuando Sadam Husein, que abrazaba el sunismo, gobernaba Irak y prohibía Arbaín.
Aunque en enero de 2013 un coche bomba dirigido contra los fieles que regresaban de Karbala mataran al menos a 20 peregrinos chiítas muy de vez en cuando se divisan carros de combate del ejercito iraquí a lo largo del recorrido.
«Pero no solo Arbaín es una observancia religiosa, aspiramos a convertirnos en un encuentro espiritual, donde todos los seres humanos, sin importar raza o religión, puedan experimentar este gran amor por Hussein en comunidad.», comentaba orgulloso Alireza Panahian, un influyente clérigo Hojatoleslam y funcionario chiíta iraní, desde un gran mukeb construido en mitad del recorrido. «Arbaín es la fiesta de la alegría, la unidad y la paz.»
Pero probablemente, una de las cosas más interesantes desde un punto de vista occidental, es lo serio que se toman la caridad en Arbaín. En una semana que aproximadamente dura el peregrinaje nadie paga por comida y alojamiento. Pero tampoco por atención medica u otros servicios como pueden ser masajes, arreglos de calzados, etcétera… A lo largo del recorrido las Jaime -como se llaman a las casetas y enormes carpas que vemos adosadas a cada orilla del camino-, ofrecen estos servicios gratis. Es un movimiento denominado mawkeb, que hace que el evento sea auto-gestionado y también auto-financiado por zuwwars -visitantes-, y autóctonos como el iraquí Abu Furat, que ahorra durante todo el año para poder acoger y ayudar a los peregrinos.
Es el final del recorrido y ya se divisa un sinnúmero de fieles que rodean el santuario de Husáyn ibn ‘Alī llorando y gritando "Labayka Ya Husáyn", que significa en castellano: «A tu servicio Hussein». Un grito que no dejarás de escuchar a lo largo de los días que dura la peregrinación. Esta enorme mezquita ha sido blanco de muchas agresiones a lo largo de la historia, desde las más antiguas por el califa abásida Al-Mutawákkil en 850-851 hasta las más resientes por la resiente invasión de Irak (2003), en un contexto de tensiones entre las comunidades sunitas y chiitas.
Un océano de calzados desemboca en las diferentes entradas del santuario, que hacen imaginar los miles de fieles que hay en el interior, sobre todo en el zarih, el recinto exterior del sarcófago de Imam Husein. A lo largo de los últimos días, las diferentes Heiat, que son lo más parecido a una hermandad en la Semana Santa católica, irán haciendo su recorrido hacia el santuario, equivalente a la carrera oficial de una hermanad a la catedral de su ciudad. Y es que es increíble la semejanza de los rituales de la chía comparados con los de la Semana Santa católica, sobre todo en el sur España e Italia. Al igual que la pasión de Jesús, el martirio de Husein ha creado un simbolismo que enaltece el sacrificio de ambos, víctimas que perpetua un ritual en que dolor, perjurio, pasión, se entremezclan.
El fenómeno religioso y espiritual, aunque también, social y cultural que representa Arbaín es reconocido por muchos teólogos Sheik chiitas y académicos como una especie de manifestación popular de los pueblos. A raíz de este acontecimiento multitudinario se ha establecido una especie de alianza entre Irán e Irak, países que llevaban años enfrentados y que ahora parecen afianzar la relación gracias a este fenómeno. Arbaín abrió una puerta para poder evaluar la fuerza del chiismo a nivel popular y los elementos que a nivel religioso existen para poder unir a los pueblos con un objetivo en común: organizarlos con los mínimos recursos. Tanto es así que Irán después de la aparición de este fenómeno creo un ministerio con responsables para poder gestionar este evento. Y de ahí que este fenómeno religioso se esté convirtiendo en una interesante herramienta geo-política en la zona para afianzar el estatus de Irán en las tierras vecinas de Irak.1
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1 «Mendebaldeak ezagutzen ez duen erromesaldia.» es un artículo escrito para el periódico Berria, en la edición del 24 de septiembre de 2019.
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